sábado, 10 de agosto de 2019

NOSTRA IN MARE FORTUNA

NOSTRA IN MARE FORTUNA

Respecto de Marín y la reforma del paseo Alcalde Blanco pienso que la ciudad tiene un problema de imaginación y este no solo proviene de las autoridades locales, sino también de aquellos que tienen acceso a escribir artículos de prensa sobre la ciudad. Leía recientemente uno sobre la futura reforma del paseo Alcalde Blanco en el cual alguien, entre otras cosas, proponía la construcción de un restaurante que diese cabida a unas doscientas personas, cosa de la que carece Marín según el articulista; y digo yo: es que estamos locos o se nos ha ido la pinza.

Marín necesita ocultar el estacionamiento de vehículos en el entorno de la Plaza de España y en parte de la ciudad, con aparcamientos subterráneos o aéreos, habrá que echarle imaginación. Marín necesita fomentar los deportes náuticos y una marina decente para las embarcaciones de recreo, una marina de verdad, una marina marinera, prácticamente todas las ciudades de la ría tiene su marina excepto Marín cuya fortuna por cierto está en el mar, o al menos estaba cuando diseñaron el escudo del Concello. Marín necesita continuar con la reforma de lo poco que queda de su casco antiguo, existe en la actualidad un feismo al que nos hemos acostumbrado a base de verlo todos los días, pero que no es razonable, me refiero, entre otros, a la plaza de la Veiguiña y el entorno del mercado, a esto también habrá que echarle imaginación. Aprovechando y en combinación con las instalaciones que posee el puerto, Marín necesita enterrar al menos parte del tráfico rodado que circula por la avenida de Ourense, algo que no es fácil, pero nadie dijo que iba a serlo.

Está claro que Marín no necesita ningún restaurante, y, en todo caso, de ser así, éste habría de venir de la iniciativa privada y no de la promoción pública con el dinero de todos, para terminar siendo gestionado por gente incompetente, poco preparada, pero eso si “amiga de mis amigos”.

Yo propongo que al final del paseo Alcalde Blanco se construya un faro cuyo diseño provenga de un concurso ofertado a las tres universidades gallegas, que señale, tanto de día como de noche, dónde se encuentra la ciudad más bonita y acogedora de la Ría de Marín y Pontevedra y si posee cafetería pues mejor.

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